sábado, 18 de marzo de 2017

Los bárbaros: suevos, vándalos y alanos, en Hispania. Lo que no te contaron en tus clases de Historia.

Bárbaros en Hispania


Suevos, vándalos y alanos. Tres palabras que casi todas las veces en las que las hemos escuchado, ha sido en ese orden y unidas de manera indisoluble. En resumen, una caterva de salvajes bárbaros que irrumpieron en la vieja y tranquila Hispania amenazando con arrasarla a su paso. Y esto, aunque no es muy diferente de lo que ocurrió, sí tiene matices, por supuesto.

Los primeros, los suevos, asentados en parte de la actual Galicia, formaron el primer reino "bárbaro" hispánico, llegando a acuñar su propia moneda (la silicua), por lo que su importancia a nivel histórico, y su influencia en la población hispana está fuera de toda duda.

Suevos

Los segundos, los vándalos, han visto perpetuado su nombre para definir a cualquier persona "que comete acciones propias de gente salvaje y destructiva", lo que puede darnos una idea sobre la fama (probablemente merecida) que se ganaron. Las tribus vándalas, divididas en asdingos y silingos, deambularon durante muchos años por nuestro suelo (veinte largos años en los que sus correrías se dejaron sentir en casi toda la geografía hispana, llegando incluso hasta las Baleares), viviendo de cuanto podían rapiñar y saquear, "haciendo amigos" entre los hispanorromanos, que más tarde rezarían dando gracias a Dios porque su rey, Genserico, decidiera abandonar la península en el año 429 d.C.

Vándalos

Aunque la historia del pueblo vándalo finalizó en Hispania en ese momento, lo cierto es que muchos de los suyos permanecieron en la Baetica y la Carthaginense mientras su hermanos partían a la conquista de la "tierra prometida". Estos vándalos terminaron diluyéndose entre la población local con el paso de las generaciones.

Y por último, están los alanos, a los que conoceremos un poco más en profundidad en próximos post. Que mi primera novela se titule precisamente "El Alano" te da una pista sobre lo interesante que me parece este pueblo, ¿verdad?

Pero, antes de eso, ¿quiénes eran, cuántos eran y qué pintaban todos esos pueblos en Hispania en ese entonces?


1-. ¿Quiénes eran?


A pesar de que en el colegio estudiáramos el tema como la "invasión de las tribus germánicas", lo cierto es que el asunto no es tan sencillo. Los suevos, aunque su origen concreto todavía es un misterio, parecen haber sido un pueblo germánico asentado en regiones fronterizas al imperio romano desde muchas generaciones atrás. Algunos autores creen que podrá tratarse de confederaciones de antiguos cuados y marcomanos, tribus germánicas vecinas de Roma desde siglos atrás. Asentados en los actuales países balcánicos, fruto de la presión ejercida por hunos y otros pueblos en su acercamiento a las tierras de Roma, terminarían por unirse a los pueblos germánicos recién llegados, que también huían de los hunos, buscando asentarse en el Mediterráneo.

Los vándalos, por su parte, eran germanos podríamos llamar, de la nueva ola. Desconocidos para los historiadores latinos hasta pocas décadas antes, provenían del norte y del este de Europa, lugares desde los que habían llegado hasta nuestras latitudes compartiendo vicisitudes con alamanes, francos, godos o burgundios, desde generaciones atrás.

Respecto a los alanos, ni eran de origen germánico, ni procedían de ningún lugar de la geografía del continente europeo, sino de la gran estepa rusa-caucásica, a muchísimos kilómetros de distancia de Hispania, entre el mar Caspio y el Mar Negro. Eran lo que conocemos actualmente como un pueblo de origen iranio. El historiador, político y militar romano, Aminano Marcelino, hace una descripción de este pueblo en el siglo IV d.C., asegurando que se trataba de individuos rudos, de cabello color rubio y ojos ligeramente rasgados, que disfrutaban cazando y riñendo, pero sobre todo, dedicándose con ahínco a su pasatiempo favorito: la guerra.

Alano

Otra aseveración clásica que ha llegado también a nuestros días, es que los alanos despreciaban conseguir mediante su esfuerzo con la azada y su sudor, lo que podían obtener saqueando a sus vecinos. Ciertamente, la agricultura no parecía importarles lo más mínimo, no como la ganadería, pues eran hábiles pastores y concienzudos criadores de caballos. Su lejanía de la cuenca mediterránea, no resultó óbice para que su existencia resultara conocida para las fuentes latinas desde mucho tiempo atrás, como veremos en otros post.

2-. ¿Cuántos eran?


Para responder a esta pregunta, aunque siempre está sujeto a interpretaciones, los estudiosos sobre la época suelen dar por buenas las siguientes estimaciones: los suevos que penetraron en Hispania serían entre 20.000 y 30.000; los vándalos unos 100.000, representando sin duda el contingente más numeroso, y los alanos, unos 30.000. De todos estos totales, solo la quinta parte serían guerreros. Muy pocos, ciertamente, para dominar una diócesis de Roma poblada por varios millones de habitantes, por mucho que en ese entonces no existiera ejército regular dentro de sus fronteras.

3-. ¿Por qué llegaron a Hispania?

Este es el primer, y único, punto en el que podemos dar una respuesta común para tres pueblos tan diferentes: llegaron huyendo de la presión que ejercían los hunos desde el este, pues estos, también originarios de la estepa rusa como los propios alanos, habían comenzado desde algunas generaciones atrás un lento peregrinar hacia occidente, en el que arrasaron todo cuanto encontraban a su paso.

Buenos, después de plantear algunas generalidades, trataremos cada pueblo por separado en próximos post.

El siglo V d.C. resulta una época de la historia de España tan fascinante como poco conocida. ¿Qué opinas? ¿Crees que los pueblos bárbaros son suficientemente conocidos? ¿Crees que pueden imaginarse aventuras interesantes en un contexto como este?


2 comentarios:

  1. Yo creo que son de las culturas menos conocidas de las que se pasearon por la Península, y han sido muy poco tratadas en la novela histórica. Si acaso, de los pueblos invasors bárbaros, los godos, y, porque establecieron un reino durante varios siglos. Pero también lo hicieron los Suevos durante más de 100 años.

    La verdad es que algo que me da mucha curiosidad es saber cómo tuvo que ser el choque cultural entre los dos pueblos germánicos (sobre todo los vándalos, que provenían también del entorno del Báltico) y los visigodos, romanizados y federados del Imperio romano, que habían recorrido do desde la otra punta. ¿Cómo se verían los unos a los otros?

    Estaré pendiente del blog; soy un apasionado de la historia y me encanta la novela histórica, aunque mis preferencias van hacia la ambientada en la Edad Media.

    Un saludo

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  2. Buenas tardes Iaberius, y bienvenido. Un placer tenerte por aquí.

    Buena pregunta, como tú bien dices. Sin duda los godos, llegados a tierras del imperio (y a su frontera) generaciones atrás, habrían tenido tiempo para irse "refinando a la romana"; algo que los vándalos debieron ir haciendo desde su entrada en la Galia, "a marchas forzadas". En la península, salvo la victoria que consiguieron las tropas godas al mando de Walia frente a los vándalos silingos, no hubo mayor contacto entre ambos pueblos. La migración hacia Africa propuesta por Genserico hizo que dejaran de ser competidores durante el siguiente siglo. Incluso algunos historiadores apuntan que vándalos y godos podrían haber trabajado conjuntamente para abortar la invasión de Africa que había planeado el emperador Mayoriano en el año 460.

    Muchas gracias por tu aportación, nos seguiremos leyendo.

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