lunes, 5 de junio de 2017

Quince autores imprescindibles para los amantes de la novela histórica, II

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Tras comenzar en el post anterior un complicado ejercicio de autoanálisis a fin de decidir qué escritores anglosajones de novela histórica resaltar frente a los demás (siempre desde mi gusto personal, y estableciendo criterios totalmente subjetivos), me propongo repetirlo para recomendar, en este caso, a mis tres autoras anglosajonas favoritas.

No miento si digo que en esta ocasión la labor me ha resultado, incluso, más complicada. Revisando mi biblioteca, he podido constatar una llamativa paradoja: si bien la mayoría de los títulos los firman hombres (y puedo asegurar que este sesgo tiene relación únicamente con la oferta editorial sobre mis épocas favoritas, no porque yo albergue prejuicios sobre la novela histórica escrita por mujeres), muchas de las escritoras cuyos títulos he disfrutado podrían ser serias candidatas a ocupar el primer puesto de mi ranking particular.

Desde mi punto de vista, en este género destacan algunos escritores excepcionales, que elevaría sin dudarlo sobre los demás que, sin dejar de ser excelentes autores, en uno u otro aspecto salen perdiendo en la comparación con los "números uno". Pero, en el caso de las escritoras, esto no ocurre así: más bien encontramos un amplio ramillete de plumas geniales, resultando muy complicado destacar a una sobre las demás.

Pero bueno, ya que me he metido en este lío... ahí va mi selección.

1-. Rosemary Sutcliff


Una autora fascinante. Sin necesidad de narrar sangrientas batallas, consigue engancharte durante centenares de páginas sin que las eches de menos en ningún momento. Es la demostración palpable de que una buena novela histórica puede ser tan compleja y rica que todos estos matices te hagan olvidar las ganas que tenías de que unos bárbaros sin seso se rebanen las cabezas entre alaridos y gritos de guerra.


También cuenta con otro mérito que le ha valido la primera posición: esta escritora, tristemente ya fallecida, publicó su primera novela histórica en el año 1954. Es decir, en una época en la que el acceso a la información necesaria para documentarse resultaba mucho más complicado que a día de hoy, en que poseemos bibliotecas virtuales, revistas digitales, universidades en red, etc. De hecho, en ese momento muchos de los datos que hoy empezamos a conocer con mayor profundidad, gracias, por ejemplo, a técnicas de caracterización basadas en el ADN o al uso de sistemas no invasivos de estudio del territorio, se basaban únicamente en hipótesis sujetas a continua revisión. 

Y, dado que no he tenido recato a la hora de confesar abiertamente mi subjetividad a la hora de justificar las decisiones que voy tomando, añado un factor puramente sentimental: como ya he comentado en otras ocasiones, la primera novela histórica que tuve entre mis manos, la que propició que me enganchara para siempre a este género, fue "Aquila, el último romano" (recientemente reeditada en España con el título original de la versión inglesa: "Los guardianes de la luz"). Así que debo agradecer a esta brillante autora que abriera ante mis ojos un mundo hasta entonces desconocido, plagado de acción, aventura y rigor histórico.


Nacida en Reino Unido en 1920, Rosemary Sutcliff padecía una enfermedad que, casi desde la infancia, la postró en una silla de ruedas. Hasta el instante en el que se centró plenamente en la escritura, en el año 1950, se había dedicado a la elaboración de miniaturas, pues había estudiado Arte. En el año 1954 consiguió ver publicada su primera novela, bajo el título de "El águila de la novena legión".


Rosemary Sutcliff escribió sobre aquellos pasajes históricos que le gustaban, mezclando leyendas populares inglesas como la de Robin Hood, Beowulf o el mito Artúrico, con multitud de títulos relacionados con la Britannia imperial, postromana y sajona; todas ellas desde una óptica particular, extremadamente realista y despojada de misticismos, lo que pudo resultar ciertamente transgresor para el instante en el que las escribió. Los críticos de la época la encasillaron inicialmente en el ámbito de la literatura juvenil, pero lo cierto es que sus letras pueden disfrutarse con cualquier edad. Además, varias de sus novelas han sido llevadas a la gran pantalla.


Rosemary Sutcliff


2-. Lindsey Davis


En segundo lugar, aunque no por ello menos importante, se encuentra la también inglesa Lindsay Davis. Nacida en el año 1949, estudió Literatura Inglesa en la Universidad de Oxford, y tras trabajar durante años como funcionaria, terminó abandonando esta ocupación para dedicarse por completo a la escritura. Si quieres conocerla mejor, no te pierdas esta entrevista de David Yagüe en 20 minutos, XX siglos.

Aunque durante su dilatada y prolífica carrera ha escrito sobre distintos períodos y desde la óptica de diferente personajes (tanto masculinos como femeninos), quiero detenerme en la que sin duda es su creación más famosa y reconocible a nivel internacional: la serie protagonizada por el buscavidas Marco Didio Falco, un Han Solo del Aventino, capaz de desenvolverse con la misma soltura en los palacios imperiales que en las más sórdidas tabernas de la Suburra. 


La serie posee, a estas alturas, veinte títulos; pero, pese a lo que pudiera parecer, no por ello decae en cuanto a interés a medida que avanzamos en ella. Nunca la Roma imperial fue tan divertida, canalla, misteriosa y rica en detalles de la vida cotidiana en los bajos (y no tan bajos) fondos. 

La manera en la que Lindsey Davis construye a los personaje es, sin lugar a dudas, uno de sus puntos fuertes. No solo en el caso del protagonista un Falco irónico, pragmático y repleto de carisma, que sin duda es el eje central en unas novelas narradas desde su perspectiva, sino también en cuanto a los múltiples secundarios que pueblan (y enriquecen) sus líneas. Todos estos personajes son importantes, no solo en la trama, sino para el protagonista, influyendo tanto en él mismo como en el desarrollo de los sucesos, proporcionando credibilidad a la historia. Su gran amigo, Petronio Longo; su esposa, Helena Justina; sus padres, Didio Favonio y Junila Tácita; su hermana Maya o sus cuñados Aulo y Eliano; todos peculiares, entrañables, importantes, "humanos" y decisivos en el devenir de los diferentes casos a los que debe enfrentarse el avispado informante imperial.


Lindsay Davis


3-. Colleen McCullough


Si las dos autoras anteriores tenían en común su país de nacimiento, damos paso ahora a una escritora nacida, en 1937, en el otro extremo del mundo: en Australia. Colleen Mccullough estudió medicina en Sidney, ciudad en la que trabajó como neuróloga hasta el momento en el que se marchó a Reino Unido y, posteriormente a Estados Unidos, para continuar con su desempeño laboral en el ámbito de la medicina. Ya en el año 1974, tras la publicación de su primera novela, que se convirtió rápidamente en un éxito, optaría por dedicarse exclusivamente a la escritura. Algunos la recordarán como la autora de la famosa y, en su momento, polémica— "El pájaro espino", que fue llevada a la televisión en forma de serie. Un joven Richard Chamberlain daba vida al protagonista de la misma: un atractivo obispo católico que fue la comidilla en la década de los ochenta. Pero su aparición en este ranking no se debe a este éxito comercial y de crítica, sino a su importantísima contribución a la novela histórica, sobre todo en una época determinada: la Roma republicana y los albores del principado de Augusto. Creo firmemente que es quien mejor ha podido representar con todo detalle una sociedad como la romana; su habilidad para manejar datos y personajes se me antoja prácticamente insuperable.

Cuando compré "El primer hombre de Roma" no las tenía todas conmigo. Por un lado, valoraba el que se tratara de un libro tan extenso (un millar de páginas); siempre me han gustado las novelas largas, y tiendo a descartar las que ocupan menos de trescientas (manías mías). Si la novela resultaba tan buena como podía intuir, tendría motivos sobrados para estar de enhorabuena, pues la seguían nada menos que otras seis de similar extensión. Sin embargo, mis anteriores incursiones en novelas que mostraran la crudeza de las guerras civiles de la Roma republicana, habían pasado por mi recuerdo con más pena que gloria (mejor no doy pistas). Afortunadamente, como ya habréis adivinado, mis temores no se cumplieron, y a las pocas páginas de empezar a leer la novela pude comprobar que realmente había encontrado un buen filón. 

Creo que no exagero si digo que nunca he leído otra novela sobre un período determinado en la que el autor demuestre dominar sus entresijos con tanta meticulosidad, como si estuviera hablando de su propio entorno, o describiendo a su propia familia. Colleen McCullough tiene la extraordinaria habilidad de mantener la precisión de un ensayo sin dejar de lado el desarrollo de la historia que narra, y que nos envuelve con maestría. Nunca un período histórico tan conocido y "trillado" dio para tanto en la pluma de un escritor.



Aunque finalmente haya encontrado argumentos para elevar a estar tres autoras a los primeros puestos de mi lista particular de imprescindibles del género, no quiero finalizar sin nombrar a otra serie de escritoras anglosajonas cuyas obras también me han encandilado: Edith Pargeter (que también firmó novelas con el pseudónimo de Ellis Peters), con su maravillosa serie "Los hermanos de Gwynedd", la estadounidense Gillian Bradshaw (El faro de Alejandría, o Ciudadano del imperio, entre otras), o Manda Scott (con su serie sobre "Boudicca, la reina guerrera de los celtas"). 

Para terminar, me encantaría que recomendaras en los comentarios otras autoras anglosajonas (pronto tocará el turno a escritores/as de otras nacionalidades, lo acoto de esta manera para mantener este orden) para ir logrando que el desequilibrio entre libros escritos por hombres y por mujeres de nuestras bibliotecas vaya siendo cada vez menos acusado


2 comentarios:

  1. Comparto contigo mi admiración por Colleen Mccullough. Su Primer hombre de Roma es una obra maestra, en mi opinión. El resto de la saga no desmerece.
    Consigue que nos sintamos inmersos en la vida romana y sus entresijos.
    Debo prestarle atención a las otras autoras. Gracias por la información!

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  2. Muchas gracias, Ana! Son tan buenas, que cuesta una barbaridad decidirse. Te gustarán las aventuras de Marco Didio Falco, no puede haber granuja más entrañable entre las siete colinas de Roma.

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