lunes, 12 de junio de 2017

Entrevista a la escritora Ana Joyanes.

Entrevista Ana Joyanes

Hoy, por fin, quiero estrenar la sección del blog dedicada a entrevistar a otros autores y, desde mi punto de vista, no podía haber nadie más adecuado para esta inauguración que la escritora jienense (pero yo diría que también tinerfeña) Ana Joyanes Romo; autora/amiga y desinteresada "lectora cero" de mis manuscritos, que tan buenos consejos me ha dado desde el inesperado día en el que me lancé a escribir ficción.

Antes de comenzar, creo que lo más indicado es introducir brevemente a Ana y a su obra. Como a ella le gusta decir, es escritora-médico, médico-escritora, y ha publicado en solitario las novelas "Lágrimas mágicas", "Sangre y fuego", "Noa y los dioses del tiempo", estando pendiente de publicación "Bajo la lluvia de Oslo". Su última novela publicada, "El caso de la Pensión Padrón", ha sido escrita en coautoría con Francisco Concepción.

Participó, a su vez, en la aventura colectiva que culminó con la novela "Oscurece en Edimburgo", así como en diversos libros de relatos: "Crónicas de Acojeja", "Historias Fonendoscópicas", "Y así será para siempre", "36 relatos de verano", "Aquella otra Navidad", "¿Vacaciones? Si yo te contara...", "Con un par de narices", "Relatos de portería", "Los cuentistas de Jaén", y la colección "Minitextos solidarios".

Además, ha impartido talleres de escritura dirigidos a alumnos de E.S.O. y Bachiller. Participa en el blog y revista "La Esfera Cultural", y ha sido directora del magazine cultural radiofónico "La Esfera"


Ana Joyanes

De la extensa obra que acabo de enumerar he elegido "Sangre y Fuego" para analizar con mayor profundidad. Al leerla, me impresionó la capacidad que Ana demostraba para mezclar diferentes épocas, costumbres y situaciones, con la normalidad y pulcritud con que las reflejaba en la novela. Por supuesto, que el inicio de la misma transcurriera en una época y en un escenario tan familiares para mí como el imperio romano, contribuyó a que menos de una semana resultara suficiente para dar por terminado un libro de más de quinientas páginas.

La historia comienza hace casi dos mil años, en la época del emperador Marco Aurelio, y a partir de ahí, de mano de los protagonistas, comenzamos un vertiginoso y colorido recorrido que nos llevará al Egipto del siglo V, cuando la gloria de los Césares comienza a resquebrajarse, y el culto al cristianismo comienza a imponerse en determinadas regiones. Pero también nos hará recorrer la Sevilla más cosmopolita (pero puritana) del siglo XVI, así como el oscuro Londres victoriano, o la mismísima Barcelona contemporánea.

Un libro que puede ser considerado como una novela histórica, pero también de misterio, terror, e incluso romántica en ocasiones (un romanticismo oscuro, violento, pero no por ello menos intenso). Todo ello en un único volumen repleto de personajes inolvidables que, a lo largo de los siglos, van mostrando pasajes de su vida que han contribuido a modelar su personalidad, así como también a forjar las relaciones entre ellos; todo, mientras el ávido lector devora las páginas, una tras otra.

Pero como soy muy previsible (y "cansino"), no puedo dejar de pasar la oportunidad de preguntar a Ana por todo aquello relacionado con la Roma Imperial que tan bien describe en el libro, y lo que supuso para ella sumergirse en esa época.

P: Un vampiro en la antigua Roma, ¿cómo se te ocurrió la idea?

R: El mito del vampiro es una obsesión para mí. No el vampiro al uso, que muerde y convierte a otros humanos en vampiros o los mata, que se convierte en murciélago o es presa de un romanticismo atroz.

Concibo al vampiro como a un ser inmortal -aunque potencialmente mortal-, poderoso, sujeto a pulsiones tan extremas como extrema es su naturaleza, pero limitado. Es el binomio poder/límites lo que me resulta atractivo en este mito.

La imagen del tribuno romano, ambicioso, que se cree invencible, se acopló de inmediato a la idea de vampiro que quería plasmar.

P: Se nota, desde la primera página que lees del libro, el concienzudo y esmerado trabajo de documentación que llevaste a cabo para que, en cada escenario, la historia fluyera acorde con la época elegida, ¿cómo resultó dicha investigación? ¿cuál fue la época en la que más sencillo te resultó documentarte? ¿y la más difícil?

R: La investigación resultó muy divertida. Investigar escenarios fue parte del atractivo que tuvo escribir la novela. Rastrear épocas y ubicaciones que pudieran encajar con la historia fue apasionante. Incluso, hubo lugares que crearon situaciones. Por ejemplo, la imagen que me formé de la curtiduría de Fez me llevó a definir la relación de Marco y Claudio desde el primer momento de la historia: necesitaba que se encontraran allí.

Hay mucha información acerca de Roma, igual que acerca de la España de la Inquisición, sin embargo, me sorprendió encontrar datos tan concretos del Londres victoriano.

P: ¿Estás de acuerdo conmigo en que el exceso de información existente en algunos pasajes de la historia resta creatividad a la hora de desarrollar una novela?

R: Depende. Puede que incluso estimule la imaginación, que te fuerce a ajustar la historia y ese esfuerzo lleve a creaciones que de otro modo no verían la luz.

Por supuesto, la exactitud histórica no debe ser un corsé sino una guía, y esta guía puede romperse sin el relato lo requiere.

P: Nuestro personaje comienza el libro cerca de la frontera danubiana del imperio, un lugar muy comprometido, sometido casi continuamente al ataque de pueblos llegados desde el norte y el este, ¿fue casual su localización allí, o lo hiciste por algún motivo en especial?

R: Necesita una época de la que hubiera referencias concretas, reconocibles y que, a su vez, fuera lo suficientemente antigua como para que tuviera cabida la existencia de seres primigenios, bestiales, de leyenda.

Todo ello, sumado a la fascinación que siento por la Roma clásica, consiguieron que la frontera germana de Roma en el siglo II se convirtiera en el escenario ideal.

P: Marco Tuccio Mancino, tribuno de la Segunda Legión Itálica... ¿tiene truco el nombre, verdad?

R: Deseaba que el personaje, Marco, pudiera evolucionar a lo largo de los siglos y que su nombre pudiera ser rastreado: Marco Tuccio Mancino ha tenido diversas evoluciones a lo largo de la historia y los países. Es posible que el lector no sea consciente de ello o piense que se trata de un artificio, pero para mí era muy importante que la evolución del vampiro y la de su antagonista, Appio Claudio Rutilo fueran congruentes.

Marco y Claudio son nombres que han sido empleados a lo largo de la historia, y siguen siendo vigentes. Esto permite que un vampiro atraviese múltiples épocas sin tener que modificar su identidad. Para mí, esto era algo muy importante.

Tuccio (Tuccius, para ser más exactos) derivó en Tucker o en el actual Tucci.

En cuanto al cognomen, Mancino significa "zurdo". Aunque solo doy una pequeña pista a lo largo de la historia, para la construcción del personaje era importante. Y también puede reconocerse en el apellido Mancini.

Igual sucede con Rutilo, rutilante, que hace referencia a sus cabellos cobrizos.

P: Es más fácil ponerse en la piel de un militar romano del siglo II d.C., o en la de una joven de buena familia en la Sevilla del siglo XVI?

R: Tal vez me resultó más fácil entrar en la piel del tribuno, pero ahí estaba el reto: crear una Blanca con la que pudiera identificarme, con sus costumbres, con las reglas y creencias que debía romper.

P: De todos los rincones del mundo, y las diferentes épocas en las que se desarrolla la vida de nuestros protagonistas, ¿cuál fue la que te resultó más difícil de recrear?

R: Tal vez Egipto. Quizá lo más difícil fue ubicar a Marco y a Claudio en Alejandría. Tuve que dar bastantes vueltas hasta encontrar lo que necesitaba, no quería describir la típica imagen que tenemos de Egipto y, a la vez, deseaba ser lo más rigurosa posible.

P: Y por último, ¿para cuándo una nueva incursión en la novela histórica? Te aseguro que yo me he quedado con ganas de más.

R: Es posible que muy pronto, algo me anda bullendo. Serás el primero en saberlo.

Ha sido un placer departir con Ana. ¿Conocíais su obra? Os garantizo que vale la pena adentrarse en ella.

4 comentarios:

  1. Cómo gocé con esta novela... y con todas las de Ana... Y eso que a mí lo del terror como que no, pero en ésta hay tantas cosas y tanta calidad literaria. Aquí escribí una reseña sobre ella: http://amandocarabias.blogspot.com.es/2011/04/ana-joyanes-romo-sangre-y-fuego.html

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estupenda reseña, la novela la merece.

      Saludos y bienvenido

      Eliminar
  2. Me encantó la novela, desde el principio engancha y los personajes están todos muy bien entrecruzados, en mi opinión, no falta ni sobra ninguno. El punto romántico está genial, sobrehumano, parte vampírica claro.. je,je... para los amantes del género... un imprescindible.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo, y eso que a mí lo de los vampiros es un tema que desde pequeño me da cierto respeto... :)

      Eliminar