lunes, 21 de agosto de 2017

Hoy nos acompaña... Fran Zabaleta

Entrevista a Fran Zabaleta


Hoy estoy (estamos) de enhorabuena en Letras con Historia, porque cuento con un ilustre visitante: el escritor de novela histórica Fran Zabaleta, que ha aceptado amablemente mi invitación para responder a esta pequeña entrevista a través de la cual pretendo conocer un poco más a algunos de mis más admirados compañeros de letras (¿ya has leído la visita que nos hizo Ana Joyanes?).

Este escritor vigués, licenciado en Geografía e Historia, desempeñó su actividad laboral en el ámbito de la enseñanza en educación secundaria y bachillerato antes de dedicarse en exclusiva a su gran pasión: la escritura. Desde entonces, le ha dado tiempo para trabajar como redactor, corrector, editor de texto, documentalista y adaptador de clásicos con un buen puñado de editoriales: Anaya, Santillana, Alfaguara, Ediciones SM, Martínez Roca, Espasa Calpe, Obradoiro, Grazalema, Xerais… Además, lleva casi veinte años escribiendo guiones de documentales para instituciones, empresas y televisión; y, como no, también se ha consagrado como novelista publicando un interesantísimo puñado de títulos.

La primera de sus novelas aparece en 2005: se trata de La cruz de ceniza, una novela histórica escrita en colaboración con Luis Astorga y publicada por Suma de Letras. Tras ella vinieron Medievalario -en la que ahora mismo me encuentro sumergido (y enganchado)-, publicada por Redelibros en el año 2011; 99 libros para ser más culto (Martínez Roca 2011, escrito en colaboración con Juan Ignacio Alonso); Xoán Branco e a gran revolta irmandiña (NigraTrea 2012); y En tiempo de halcones (Grijalbo, enero 2016).

La Cruz de Ceniza, Fran Zabaleta
La Cruz de Ceniza, 2005.

Un auténtico todoterreno que destila pasión por la historia, y cuyas letras combinan a la perfección una parte de erudición aderezada con otro tanto de simpatía, acidez, desenfado y dominio del lenguaje para generar un cóctel equilibrado y con personalidad

Puedes conocerlo en mayor profundidad en su bloc, que te recomiendo encarecidamente si lo tuyo es la novela histórica (no te pierdas sus Historias para disfrutar de la Historia). Y, como buen escritor moderno, también anda por Twitter y Facebook.

Antes de meternos en faena, y asaetearlo con unas cuantas preguntas, no puedo dejar de hacer mención a una frase suya que suscribo totalmente: "enganchado a la novela histórica hasta las trancas". 

Fran Zabaleta
Una vez más, gracias, Fran :)

1. ¿Cuál es la primera novela histórica que recuerdas haber leído?

En realidad no estoy muy seguro, porque devoro libros desde que tengo memoria. Probablemente leí muchas novelas históricas sin que mi mente las catalogara como tales. La primera que sí tuve claro que era histórica, y que me descubrió un mundo insospechado, fue La guerra del fin del mundo, de Mario Vargas Llosa.

Debía de tener diecisiete o dieciocho años y me impactó no solo la historia, los personajes, la atmósfera de desolación y esperanza, sino la forma en que estaba escrita (y es que, aunque no me guste nada el Vargas Llosa personaje, hay que reconocer que es un maestro con la pluma. Y va sin doble sentido).

Pensándolo ahora, que ya ha llovido hasta hartarse desde que la leí, me doy cuenta de que debió de influirme mucho más de lo que imagino, porque La guerra... cuenta la historia de una alucinante revolución en el sertón brasileiro a finales del siglo XIX… y desde que empecé a escribir siempre que me despisto me descubro novelando revoluciones (como la anabaptista de La cruz de ceniza o la irmandiña de En tiempo de halcones).

Así que parece que le debo más de lo que creo a Vargas Llosa y a su La guerra del fin del mundo, qué le vamos a hacer. Espero que no lea esto y venga a reclamar su parte de los millones de euros que ingreso cada año en concepto de royalties.


Novela histórica
La guerra del fin del mundo

2. Recomiéndanos alguna de tus favoritas.

Eso sí que es difícil. ¡Hay demasiadas! Sin duda, esta de La guerra del fin del mundo, pero también Shogún, de James Clavell, El asirio, de Nicholas Guild, El nombre de la rosa de Umberto Eco, El dios de la lluvia llora sobre México de Laszlo Passuth, El puente de Alcántara de Frank Baer… Hace poco escribí una entrada en mi bloc con quince novelas históricas que me parecen imprescindibles, a él te remito y así me ahorro pensar, que es muy cansado.

Novela histórica
"Novelón"
3. ¿Qué te aporta este género que no lo hagan los demás?

Leo de todo y me gustan (casi) todos los géneros, pero sin duda el histórico es mi favorito. Supongo que se debe a que me fascina la historia, hasta el punto de que estudié Geografía e Historia.

Las novelas históricas me permiten echar una ojeada al pasado, sí, pero sobre todo sumergirme en él, meterme en la piel de personajes de otras épocas. ¡No hay nada como viajar… sin salir de casa!

Y además, a través de la novela histórica se puede, comprender mejor el presente y entender qué diablos pasa en el mundo. O intentarlo, al menos.

4. ¿Cuál es tu periodo histórico favorito? Si existiera una máquina del tiempo, ¿pasarías allí tus vacaciones, te quedarías a vivir o echarías un vistazo y volverías pronto a casa?

Qué difícil. Cuando estudiaba historia tenía un problema: cada nueva época que estudiábamos me atraía de tal forma que me ponía a leer todo lo que encontraba sobre ella. Al final no tenía tiempo para nada, claro. Y hoy me sigue pasando lo mismo: me atraen todas las épocas, desde la prehistoria hasta el siglo XX, y todas las civilizaciones, ya sea la Persia sasánida o el imperio inca.

Va por rachas, supongo. Actualmente llevo dos o tres años enganchado al período colonial español en América, especialmente al siglo XVII, devorando cuanto cae en mis manos. Lo que me sorprende es que con tanta ingestión descontrolada no esté como un tonel.

Sobre viajar al pasado: dudo mucho que consiguiéramos mantenernos vivos más allá de un fin de semana en la mayor parte de las épocas pasadas, probablemente moriríamos de cualquier infección contra la que ya no tenemos defensas, aparte de la dureza de las condiciones de vida o la violencia. Por ejemplo, imagínate que apareces en plena batalla de Crécy, con miles de flechas volando por doquier, entre los relinchos histéricos de cientos de inmensos caballos de batalla que sueltan coces y mordiscos a diestro y siniestro y rodeado de moles humanas embutidas en armaduras acorazadas y con espadones de quintal y medio en las manos. Eso sí que debía de ser una orgía de violencia, y no las chiquilladas de los ultras del fútbol actual.

Aun así, me encantaría tener esa ventana que me llevara al pasado… para echar un vistazo rápido, comprobar que los historiadores no dan ni una y regresar a la comodidad de mi casa. Que está más calentita y en la nevera hay cervecita fría. Sin olvidar el sofá, claro.

5. ¿A qué personaje te habría gustado poder estrecharle la mano? ¿Y de cuál te asegurarías de estar bien lejos?

Me temo que abundan más los segundos que los primeros. No me acercaría ni borracho al pirata Olonés (se dedicaba a cortar en pedazos al primero que se le cruzaba por delante y a comerse sus corazones a mordiscos, literalmente, todavía palpitantes) o al Loco Aguirre, por ejemplo.

Sin embargo, me habría encantado acompañar a Charles Darwin en su viaje en el Beagle, y discutir con él y con Fitzroy sobre lo humano y lo divino… (aunque el pobre Fitzroy era un tanto fanático en cuestiones religiosas, qué se le va a hacer).

6. ¿Qué escenario que se pueda visitar hoy en día podría inspirarte una buena novela?

Precisamente me pillas de viaje, visitando los escenarios de mi próxima novela. Pero no te voy a decir dónde estoy, que la cosa todavía está muy verde. De todas formas, escenarios que inspiren los hay a patadas (al menos que me inspiren a mí, pero reconozco que soy facilón y me dejo enredar a la primera. Chicas, tomad nota).

Si tengo que elegir uno, ¿qué tal alguna isla paradisíaca perdida, por ejemplo, en los Mares del Sur? Seguro que si escarbas un poco descubres la historia de algún náufrago, o de algún explorador español que se pasó por allí de visita hace la tira de años y que te sirve de excusa. Siempre y cuando la editorial corra con los gastos, claro, aunque por desgracia esto es cada vez menos frecuente.

Si tengo que pagármelo yo, me dejo tentar por escenarios mucho menos exóticos (¡ah, cuántas grandes novelas se pierde el mundo por la tacañería de las editoriales! Una injusticia).

7. ¿Hay algún hecho histórico que nunca te atreverías a novelar? ¿Por qué motivo?

En general prefiero novelar, por pura salud mental, los hechos históricos que ofrecen algo de esperanza o que reivindican la lucha del ser humano por un mundo mejor. Por eso no creo que me atreva nunca a novelar, por ejemplo, la historia de la Camboya de los Jemeres Rojos y Pol Pot, uno de los genocidas más sanguinarios de la historia. No, lo siento, demasiado horror para sumergirme en él durante los años que me llevaría documentarme y escribirla. Aparte de que pocos lectores tendrían el estómago necesario para aguantar la lectura.

8. ¿Dedicas mucho tiempo a documentarte cuando inicias un nuevo proyecto?

Soy un puñetero maniático de la documentación. Para escribir La cruz de ceniza, por ejemplo, estuve tres años atiborrándome de tochos sobre la reforma protestante, el anabaptismo, la guerra en el siglo XVI, los movimientos milenaristas, las biografías de los reformadores, la ropa y las costumbres de la Edad Moderna, la gastronomía, la geografía y la historia de Francia, Holanda y Alemania… Un día me descubrí buscando información sobre las técnicas de teñido de la ropa en los Países Bajos y decidí que hasta ahí había llegado, que con la ropa de Zara iban que se mataban.

(Sí, es cierto: no conseguí resistirme y seguí investigando en cuanto se me pasó el pronto).

9. ¿Cuál es tu personaje favorito de los que has creado o novelado?

Ya te vale, en menudo compromiso me metes. No llevo la cuenta, pero a estas alturas ya tengo unos cuantos cientos de hijos haciendo de las suyas por ahí (me han salido revoltosos, qué le voy a hacer, ni te imaginas las fiestas que montamos cuando nos reunimos). Hay unos cuantos que me caen especialmente bien (y alguno que no soporto, eso también).

De todas formas, aún a riesgo de jugarme el cuello si se enteran los demás, reconozco que siento debilidad por Lopo Feixoo de Milmanda (que, por cierto, creo que está de visita en tu casa estos días). Un tipo duro y muy corrido (ejem, que ha vivido mucho, quiero decir), pero que en el fondo es tan sensible como un corderillo sin destetar. Para su desgracia, que la vida siempre ha sido muy jodida para la gente íntegra. De hecho, me cae tan bien que le he invitado a hacer un cameo en la novela que estoy escribiendo ahora.

Si te has quedado con curiosidad por saber a cuál no soporto, lo confesaré: a Baltasar Sachs, el meapilas monje de La cruz de ceniza. Tan obsesionado por seguir a su dios que no le importa meter a sus amigos en el mismo infierno. Pero esa historia ya la conté y si te interesa tendrás que leerla...

Medievalario, Fran Zabaleta
Medievalario. Y me apunto a Baltasar Sachs y la Cruz de ceniza. 

10. Por último, ¿qué consideras que te define como autor?

Aparte de la documentación, que suele ser exhaustiva, me han dicho un montón de veces que mis novelas son muy cinematográficas. Supongo que se debe a que para escribir una escena necesito imaginármela antes hasta el menor detalle, la veo en mi cabeza como si estuviera en ella. Lo que no siempre es agradable: lo he pasado realmente mal más de una vez mientras escribía alguna escena violenta, una violación o una matanza. Maldita imaginación.

Bueno, maldita no: también me lo he pasado muy bien escribiendo otras escenas más… placenteras. Ejem.

Espero que hayáis disfrutado tanto como yo de la entrevista. Una vez más, mil gracias, Fran. Por mi propio interés, sigue enganchado a la novela histórica, porque en tu bloc nos pones sobre la pista de muchas joyas que merece la pena descubrir, y porque queremos seguir disfrutando de tus cinematográficas descripciones y tus paseos por la naturaleza humana y sus diversas manifestaciones en escenarios de lo más complicados. Y porque que exista otro tipo capaz de leer sobre la herejía prisciliana y pensar "anda, qué bien encaja esto en mi novela de aventuras" me hace pensar que, después de todo, no estoy tan loco. ¡Nos leemos!

3 comentarios:

  1. Muchísimas gracias por invitarme a tu casa, José. Un honor andar en compañía de alanos como Attax... además de un placer muy entretenido (¡demasiado para mis pobre huesos!). Y gracias por tus palabras sobre mis libros, claro.

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  2. Estarán siempre abiertas, pero cuando vuelvas devuélveme la vajilla ;-)

    Un abrazo y mil gracias!

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    1. ¡Ostras! ¿Te refieres a esos platitos de Limoges sin valor alguno que no sé cómo terminaron en mi bolsa? ¡Como si los quisiera para algo! ;-)

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