lunes, 16 de octubre de 2017

Hoy nos acompaña... Elena Álvarez

Entrevista a la escritora Elena Álvarez


Y hoy tengo (tenemos) la suerte de contar con una invitada de lujo en el blog: Elena Álvarez, una joven escritora que, apasionada de la novela histórica, se ha atrevido nada más y nada menos que a adentrarse en el mundo vikingo para regalarnos una estupenda novela titulada "Cuando la luna brille", publicada por la editorial Tandaia en 2016.

Cuando la luna brille
Cuando la lune brille. Editorial Tandaia

Como metódica escritora de este género que tanto nos gusta, se considera una verdadera friki de la documentación. Porque, por mucho que haya gente que aún no se haya enterado, los vikingos de verdad nunca lucieron cuernos en sus cascos. Y ella, a base de leer todo documento sobre este pueblo, sus costumbres, tradiciones, forma de vida, etc. que ha caído en sus manos, ha pasado a convertirse no solo en una auténtica estudiosa, sino también una valiosa divulgadora. En su blog, Esquinas dobladas, podrás encontrar completos resúmenes explicativos (como este sobre barcos vikingos), interesantísimos artículos sobre el género que nos apasiona, y además, deleitar tus sentidos gracias a la suculenta lista de recetas de postres literarios que nos trae en colaboración con María Vogel. Ideales para meternos en los libros con todos nuestros sentidos.


Elena Álvarez
¡Hola, Elena!

Entonces, vamos allá:

1-. ¿Cuál es la primera novela histórica que recuerdas haber leído? 

No cuentan precisamente como novela, pero cuando era pequeña me encantaba leer los cómics de Astérix y Obélix: por supuesto, no entendía casi ninguna de las referencias, pero me parecían divertidísimos. En cuanto a novelas propiamente dichas, recuerdo lo mucho que me marcó ¿Quién cuenta las estrellas?, de Lois Lowry, cuando la leí con unos once o doce años… Por aquella época también leí Endrina y el secreto del peregrino, de Concha López Narváez, que recuerdo que me gustó muchísimo y que fue el primer libro que leí fijándome tanto en la trama y los personajes como en la manera en la que estaba escrito…

2-. Recomiéndanos alguna de tus favoritas. 

No me cansaré nunca de recomendar los Episodios Nacionales, de Benito Pérez Galdós. Es verdad que son muchos y que, como en todo, hay algunos que me gustan más que otros, pero posiblemente hoy no escribiría novela histórica si no hubiera leído la Primera Serie de los Episodios en el momento en el que la leí: me hizo darme cuenta de que los clásicos no tenían por qué ser aburridos y de que los diálogos son la manera más poderosa que tenemos de caracterizar a un personaje. Antes de leerlos ni siquiera tenía constancia de que hubiera ocurrido la Guerra de la Independencia y Galdós consiguió que me enamorara del momento, de sus paisajes, de sus personajes y, sobre todo, de su prosa. 

También puedo recomendar la última novela histórica que he leído: El guerrero a la sombra del cerezo, de David B. Gil, que ha sido una sorpresa muy agradable después de llevar algún tiempo sin disfrutar tanto con una novela.

3-. ¿Qué te aporta este género que no lo hagan los demás? 

Cuando era más jovencita y estaba en el instituto me encantaba estudiar historia porque me parecía que me estaban contando un cuento: pasó esta cosa que provocó esto otro y por eso después ocurrió aquello. Una novela histórica es como un cuento dentro de un cuento: es una historia dentro de la Historia. Te permite además vivir la aventura que sea con los personajes, acompañándolos de la mano durante su viaje por una cultura y una forma de ver la vida que por lo general se parece bien poco a la nuestra: creo que se puede aprender mucho de una buena novela histórica, no solo por los detalles referidos al período que sea que trate, sino sobre todo por la visión del mundo de los personajes, que ha cambiado tanto a lo largo de los años.

4-. ¿Cuál es tu periodo histórico favorito? Si existiera una máquina del tiempo, ¿pasarías allí tus vacaciones, te quedarías a vivir o echarías un vistazo y volverías pronto a casa? 

Galdós vuelve a ser culpable porque me hizo enamorarme tanto de la Guerra de la Independencia (aunque la obra de Goya también ha influido en esto) que se ha convertido en mi período histórico favorito: fue un momento clave en la historia de España (también en el resto de Europa), donde se puede decir que se plantó la semilla de lo que es el mundo moderno, aunque después tardara mucho en germinar.

Si existiera una máquina del tiempo… Lo cierto es que escribí hace algunos años una novelilla que iba precisamente sobre una máquina que te permitía viajar al pasado y, a través de las opiniones de los diferentes personajes, exploré todas las opciones. Creo que la historia es fascinante y por supuesto me encantaría subirme al aparato y pasarme unas buenas vacaciones recorriendo el pasado, pero creo que estoy demasiado acostumbrada a vivir con aire acondicionado e Instagram como para quedarme a vivir allí. El pasado es lo que nos ha hecho llegar hasta donde estamos hoy y por eso no debemos olvidarlo, pero está muy bien donde está.

5-. ¿A qué personaje te habría gustado poder estrecharle la mano? ¿Y de cuál te asegurarías de estar bien lejos? 

A Galdós, claro. Y a Goya y a Beethoven: creo que, de hecho, me habría encantado poder charlar con cualquier artista sobre su obra. Y supongo también que es lo típico, pero no me gustaría tener que acercarme a ningún dictador.

6-. ¿Qué escenario que se pueda visitar hoy en día podría inspirarte una buena novela? 

Creo que cualquier paisaje o cualquier edificio cobra un sentido muy diferente cuando conoces su historia, y todas esas historias son susceptibles de ser incluidas en una novela. Es un poco lo que me pasó cuando visité la ciudad de Berlín: la primera tarde que llegué allí vi la Puerta de Brandemburgo y un trocito del Muro de Berlín ¡y me pensaba que ya lo había visto todo! Era lo que conocía antes de ir, lo que me sonaba. Pero después hice una visita guiada y la ciudad se transformó en cuanto me explicaron todas las cosas que habían pasado en cada sitio. Ahora, fíjate, he escrito una novela ambientada en Berlín.

7-. ¿Hay algún hecho histórico que nunca te atreverías a novelar? ¿Por qué motivo? 

Pues… en principio, no. Hay quizás períodos históricos que no me llaman suficientemente la atención como para querer embarcarme en la tarea de documentarme como para escribir una novela: por ejemplo, ahora mismo no escribiría sobre los pueblos precolombinos ni sobre la conquista de América. ¡Pero eso no quita que dentro de unos años me entre el gusanillo! 

8-. ¿Dedicas mucho tiempo a documentarte cuando inicias un nuevo proyecto? 

¡Culpable! Me encanta documentarme. ¡Me encanta! Soy de ese tipo de personas que quiere controlarlo todo, todo sobre lo que estoy escribiendo: hasta el más mínimo detalle, cómo se preparaba tal alimento o qué perfume se utilizaba en qué ocasión. ¡Todo!

Antes de empezar a escribir suelo documentarme sobre la época en general: qué hechos y personajes reales quiero incluir y cómo. Aunque una vez que he comenzado el manuscrito siempre tengo que pararme a buscar datos: por ejemplo, recuerdo que cuando estaba escribiendo Cuando la luna brille investigué mucho sobre plantas medicinales, sus propiedades, su presencia en Dinamarca (donde está ambientada la novela) y, sobre todo, los usos que se les podría haber dado hace años. ¡Y después muy poco de todo eso aparece en la novela, donde ni siquiera se menciona el nombre de las enfermedades que tratan esos remedios!

9-. ¿Cuál es tu personaje favorito de los que has creado o novelado? 

¡Qué pregunta tan difícil! Va cambiando, porque suelo centrarme mucho en comprender al personaje sobre el que esté escribiendo en cada momento y eso hace que desplace un poquito a los que vinieron antes, pero hay un personaje al que sí que le tengo un cariño especial, porque creo que todavía no le he dado la historia que se merece (aunque la he reescrito varias veces ya…). De momento ni siquiera sé si se publicará algún día, pero puedo decir que se llama Jorge y que vive en un circo.

10-. Por último, ¿qué consideras que te define como autora? 

¡Otra pregunta difícil! No sabría decir si es un rasgo que me define como autora, pero escribo novela histórica porque me gusta aprender sobre la historia: no sé mejor manera de interiorizar y comprender la información que encuentro que conjugarla en una novela y, para ello, busco hacerla lo más accesible y clara posible, porque en una novela al fin y al cabo lo importante son la trama y los personajes y no la ambientación. Alguna vez me han dicho que en mis novelas las atmósferas son muy especiales y creo que es porque, al intentar hacer que los decorados (el período histórico) se fundan con mi trama de tal manera que nadie se dé cuenta de que están ahí, me sale narrar las cosas de manera sencilla. Quizás sea porque no me interesan las grandes batallas ni los grandes señores en sus palacios, sino cómo estos, sus consecuencias y sus decisiones afectan a las vidas anónimas de mis personajes.


Y esto es todo, amig@s. Agradecer de nuevo a Elena sus respuestas, y animaros a visitar su blog si no lo conocíais (también puedes encontrarla en Twitter y Facebook), y a haceros con su novela si todavía no la habéis leído (yo la tengo pedida, y debe de estar a punto de llegar). Y, por supuesto, contadme vuestras impresiones en los comentarios.



2 comentarios:

  1. ¡Muchísimas gracias por invitarme a pasar un ratito en tu blog! Ha sido un auténtico placer (y perdona de nuevo el fangirleo extremo sobre Galdós ^^)

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  2. Si al final me has convencido para leérmelo yo también ;-)

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